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El bar donde han quedado se llama Canela. Ella está con un amigo. Él entra por la puerta y no consigue verla entre la multitud. Ella hace señas con la mano y con su sonrisa.Por fin les localiza. Se saludan con mucha alegría. Él conoce a su acompañante, aunque muy poquito. Comienzan a hablar y se piden unas copas. Ella pide ron y él, como muchas veces hace, pide lo mismo que su acompañante. A veces es fácil y divertido tomar lo mismo.
Suena música española y algún clásico anglosajón. No es mala música considerando la zona en la que están, así que se encuentran muy a gusto. Después de una o dos copas, cambian de calle, hacia la zona del Carmen, que es la preferida de  él. Allí aparecen dos colegas del chico y se unen al grupo. Llevan tiempo sin verse y no son, digamos, amigos, pero se caen muy bien y resultan  simpáticos, así que los cinco juntos arremeten contra, al menos, un par de bares más.
 No se sabe con certeza, no hay registros fidedignos,  pero parece que los acompañantes se disuelven lentamente.